Los preparativos duraron 2 meses ( incluyo dentro de esto el entrenamiento). Si vamos a lanzarnos al camino hay que entrenar, habituar al cuerpo a marchas de varios km diarios. En mi caso, empece poco a poco, no mas de 4 días a la semana, pero aumentando gradualmente la distancia, inicialmente empecé los entrenamientos con 4 km diarios y acabe con 15. Tengo que reconocer que ni un solo día fui cargado con los 10 kgr de peso de la mochila que llevaría después. Mi principal preocupación eran los pies. De acertar con lo que llevamos calzado depende el exito y el fracaso, nada de ahorrar con las botas o los calcetines, ahorremos con los pantolones o las camisetas con las gorras. Las botas que lleve el primer año, eran relativamente nuevas, pero no en demasía y los dos meses previos a la salida , me dedique a machacarlas, a adaptarlas a mis pies. Casi tanto o más que el tema de las botas son los calcetines. Es necesario un buen par de calcetines, en mi caso compre tres pares que me salieron por 30 € el par( la mejor inversión de mi vida) eran dobles, por fuera era como cualquier calcetin de trekin y por dentro tenían un calcetin interior similar a los de tipo ejecutivo. También se pueden comprar unos buenos calcetines de trekin y ponerlos sobre unos buenos ejecutivos ( hay unos de hugo boss que son una pasada). Muchas veces me preguntan que qué es mejor, si hacer el camino con botas o playeras y respondo siempre lo mismo, depende en buena medida de muchos factores, de si la mayor parte va por monte o carretera, si se prevee un tiempo lluvioso o por el contrario seco, si tenemos muy tocados los tobillos ( como es mi caso) etc.................. El primer año( camino primitivo) lleve botas y el segundo, (camino de la costa) lleve una zapatillas de trekin. ¿ Se pueden llevar botas y zapatilas? se preguntará alguno..........................mmmmmmmmmmmm, yo recomiendo que no, cuando vas con las botas, las zapatillas apenas pesan, pero cuando es al reves.............................. uyuyuyuyuy.
No obstante se puede adoptar una solución intermedia, cual es compra unas zapatiilas de media caña que sujetan un poco el tobillo. Esa puede ser una solución.
Yo recomiendo, si hay monte--------- botas y si la mayor parte del camino discurre por asfalto, zapatillas y que cada uno haga lo que mejor le venga en gana. Eso si, no ahorreis en el calzado y como ejemplo un botón de muestra.
Mi compañero en los dos años de peregrinación, Jorge, se compro unas botas, no voy a decir baratas, pero tampoco debían de ser dentro de la gama de las mejores. Sólo se le ocurrió, cambiar las plantillas que traía la bota por una de esas que compras en el supermercado, esas que recortas para adaptarlas al pies, resultado? catastrofe el primer año y rozando la tragedia en el segundo y sufrimiento tras sufrimiento. El primer año juro y perjuro que no le volvería a pasar. El segundo año, se preparo a conciencia para la gesta, pero repitio errores del pasado.
Como durante las salidas de fin de semana no tuvo ningún problema con los pies se confió y repitió plantilla y calzado, resultado, al cuarto día en un centro de salud le recomendaron que abandonase. No lo hizo pues descanso un jornada y luego se reintegro, pero ese mismo día cuando llegabamos a la localidad gallega de Ribadeo, nos cruzamos con dos zaragozanos que habían empezado dos días antes desde Luarca uno de ellos llevaba unas alpagartas de esparto y se quejaba de las ampollas que sufría, al día siguiente se despidió de su compañero y regresó a Zaragoza en autobus.
Llevaba una mochila cargada hasta arriba, no se lo que pesaría pero seguro que bastante, iba en alpargatas y con calcetines de deporte............................. logicamente, fracasó y lo peor no es dar la vuelta, puedes volver en otras fechas, pero la cara de sufrimiento y los dolores que tuvo, pudiendo evitarlo............. En fin cada uno sabrá lo que se hace.
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